Llevo un mes sin internet. O más bien debería decir sin banda ancha, porque gracias a Orange puedo disfrutar de una genial tarifa plana a 56kbps. Es toda una experiencia poder navegar en pleno 2008 a la velocidad de hace diez años. Aprende uno a valorar realmente las cosas, no como ésta juventud malacostumbrada a bajarse películas en un pis pas.

Llevo también más de un mes peleandome con un servicio de atención al cliente que debería empezar a llamarse teléfono de la paciencia. En definitiva os recomiendo pensarlo muy bien si os habíais planteado contratar Orange. Con mi sufrimiento ya basta de momento.